Sexualidad y lactancia

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Todas las mujeres desean abrazos prolongados, besos apasionados, masajes en la espalda, conversaciones, miradas, calor y disponibilidad del varón. Pero el malentendido que genera cualquier acercamiento físico que pueda ser interpretado como invitación al acto sexual con penetración obligatoria, induce a la mujer a distanciarse de antemano para protegerse y a rechazar cualquier gesto cariñoso, ahondando el desconcierto del varón ante el aparente desamor. -Lara Gutman-


Sabemos que el cuerpo tarda en reacomodarse después del embarazo y el parto… pero suponemos que pronto todo volverá a “ser como antes”.

La mayor sorpresa irrumpe cuando el deseo sexual no aparece como usualmente se acostumbraba. Las mujeres tienden a sentirse culpables, sobre todo cuando el ginecólogo da el “ok” (permiso) para reanudar las
relaciones sexuales; para alegría del varón que con cara de satisfacción guiña el ojo y susurra al oído: “ya no tenés excusas”,  Pero el cuerpo no responde.

La libido está desplazada hacia los pechos donde se desarrolla la actividad sexual constante, tanto de día como de noche. El agotamiento es total. Las sensaciones afectivas y corporales se tornan muy sensibles y la piel parece un fino cristal que necesita ser tocado con extrema delicadeza. El tiempo se prolonga, cualquier ruido es demasiado agobiante y nos fusionamos en las sensaciones del bebé, es decir, en la vivencia de nadar en un océano inmenso y desconocido.

Por eso es imprescindible que feminicemos la sexualidad, varones y mujeres, durante el período de la fusión emocional entre la madre y el niño, es decir alrededor de los dos primeros años.

Si esta información es de interés y se desea aondar en este escrito de Laura Gutman, recomiendo leer estos textos: Sexualidad y maternidad reciente

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