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Según El Parto es Nuestro, parir en casa es hoy es una opción minoritaria y en nuestro país El Salvador, es nula. Pero no era así hace unos años.
Antes de los años 60 del siglo pasado el parto era normalmente asistido en casa por una partera. Para entonces, parir en casa no ofrecía la seguridad necesaria en todos los casos, varios factores confluían en las elevadas tasas de muertes de madres y bebés durante el parto: el hecho de tener hijos muy seguidos, condiciones nutricionales y de salud no óptimas de la mujer, hogares que no contaban con unos requisitos mínimos de salubridad (por ejemplo, no tenían agua y electricidad). 

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en América el 15% de los nacimientos entre 2006 y 2010 fueron a través de cesárea y El país con el mayor porcentaje fue Brasil con un 50%, seguido de México con 43%. En Centroamérica, El Salvador reportó el más alto valor con 25% y Honduras el más bajo con 13%. Para 2013, Nicaragua obtuvo la tasa más alta de la región con un 34.2%.
En El Salvador, lejos de reducirse, los casos van en aumento. Al menos así lo indica una publicación de octubre de 2018 en el periódico español El País, que, basándose en datos de la OMS y la revista médica The Lancet, calcula que un 29.8% de los nacimientos son por medio de cesárea.
Desde nuestra experiencia y contacto con las madres, calculamos al menos un 10% más. Estas cifras coinciden con los mal diagnósticos de cesáreas, ya que sólo el mismo personal que la indicó sabrá si era necesaria. En la mayoría de los casos que conocemos se indicó simplemente para cubrir un acta de salvedad o por desconocimiento de los procesos fisiológicos.

En la actualidad, con las condiciones de salud de la mujer, y de salubridad en el hogar (sobre todo en la ciudad), el parto en casa es una opción segura. 

La percepción de que el parto en casa es menos seguro que el parto hospitalario está basada en mitos y prejuicios sustentados en la falta de información sobre la forma en que se desarrolla un parto normal. Según el Instituto Europeo de Salud Metal Perinatal, El Instituto Michel Odent, entre otros, sugieren que cuando es un parto de bajo riesgo parir en casa es más seguro que hacerlo en un hospital, pues en casa se dilata mejor, y disminuyen las posibilidades de que la mujer sea sometida a prácticas innecesarias por parte del profesional que le asiste el parto.

El parto en casa en definitiva no es para todas las mamás, ya que no es una moda (aunque esté represente un poder adquisitivo y económico superior y de poder), es mas de conciencia, decisión y respeto hacia la vida que está por venir al mundo.

imagen de origen público y puede estar sujeta a derechos de autor

Si te planteas parir en casa, es conveniente que tengas en cuenta algunos aspectos para mejorar la práctica asistencial del partero/a que se dediquen a la asistencia domiciliaria. Los requisitos para que el parto en casa sea seguro y posible son:

  • El plan de nacimiento se establece semanas antes de la semana aproximada de parto.
  • Es recomendable que se hagan un mínimo de tres visitas clínicas antes de la asistencia al parto, y en el mejor de los casos, en el mismo domicilio donde se pretende parir.
  • La mamá embarazada continuará los controles ginecológicos y discutirá con el partero/a las pruebas complementarias, además de los comentarios que existen sobre dicha gestación a nivel médico.
  • La gestación será nada más de un bebé y en presentación cefálica, caso contrario se practicarán maniobras sutiles y amorosas para girar al bebé.
  • El parto se asistirá en el domicilio cuando suceda entre las 37 y las 42 semanas de gestación, siendo este espontáneo.
  • Es necesario que los criterios de normalidad se mantengan durante todo el proceso, es decir, que el embarazo sea Normal (sin riesgo). Cualquier desviación se valorará particularmente y se atenderá según convenga o se derivará en los casos necesarios a un centro hospitalario de elección.
  • La elección de parir en casa ha de ser una elección informada y libre de la mujer. Nunca se ha de convencer ni imponer. Es crucial que la responsabilidad de la mujer y de su pareja en la elección de parir en casa se establezca y se asuma desde el principio.
  • La gestante y su pareja, si la hubiera, complementarán la historia clínica. Este documento será confidencial y quedará archivado y custodiado por el partero/a de atención.
  • Es necesaria la firma del consentimiento informado.
  • El parto debería desarrollarse en un domicilio que cuente con agua, electricidad y un hospital a una distancia igual o inferior a media hora.

Es un peligro atender a «ciegas» un parto de último momento de una embarazada que pretenda dar por hecho que todo saldrá bien y de forma fisiológica. Es imperativo conocer a la gestante, el historial clínico, historial de embarazos, y otros aspectos para garantizar la seguridad del bebé y de la parturienta, además para evitar consecuencias inesperadas. 

Por ahora hay muchas mujeres que tienen “intención o idea” de querer parir en su domicilio, pero en ocasiones la mujer opta por el parto en casa, no porque esta sería su primera opción sino porque tras un intenso turismo obstétrico (búsqueda de distintas opciones, incluso a muchos km de distancia de su domicilio) «huye» de la atención poco respetuosa que le ofrecen desde el hospital (por «protocolos»). Corre así el riesgo de valorar toda aquella atención prestada «fuera» del entorno hospitalario como respetuosa, cuando puede que no sea así. Es recomendable que la mujer se informe y se plantee, también en el caso del parto en casa, qué atención quiere para su parto y si el partero/a se la va a brindar.

Es importante que conocer al partero/a con el que te plantees parir en casa, y hagas las preguntas que tengas sobre la atención vas a tener el día del parto.
Es conveniente hacerlo con suficiente antelación para poder decidir con tiempo si el tipo de parto y condiciones se ajusta a tus necesidades, o no, y has de cambiar de idea al parir en un centro hospitalario.

También hay mujeres con un poder adquisitivo superior que buscan para su parto una doula que la acompañe y le ayude a comprender el proceso del parto, aunque no le asiste el parto. La doula puede acompañar a la mujer tanto en el parto domiciliario como en el hospitalario, teniendo en cuenta que en el hospital puede haber restricciones respecto al número de acompañantes permitidos, lo que puede obligar a la mujer a tener que elegir entre los familiares y la doula.

Parir en casa es una práctica habitual en algunos países de europa, como Inglaterra u Holanda, donde incluso el gasto queda cubierto por la Seguridad Social. En otros países, como por ejemplo Suecia, Alemania y Austria, la Seguridad Social cubre la mayor parte de la atención, quedando por pagar a la familia  la parte correspondiente a la partera/o.

En nuestro país el parto en casa no lo cubre la seguridad social, ni ningún tipo de seguro privado, por no estar contemplado formalmente dentro del sistema de salud. Otro aspecto, y no menor, que ha de valorar la mujer que va a parir en casa, o que va a pasar parte del proceso de parto en casa, son los costes adicionales de atención médica privada después del parto, ya que estos correrán por su cuenta (pediatra o ginecólogo/a).

Extracto obtenido de:
Asociación El Parto es Nuestro
Con modificaciones según la vivencia nacional.

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