El porteo favorece las futuras adversidades y resiliencia.

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El porteo puede ayudar a construir relaciones y resiliencia, además de ser una base sólida para las futuras adversidades

La Resiliencia
La Resiliencia, del latín resilire (retroceder o saltar hacia atrás), es un concepto general relacionado a la adaptación positiva en el contexto del desafío. En las ciencias físicas y la ingeniería, la resiliencia por lo general se refiere a la capacidad de resistencia a la presión o la tensión sin quebrarse, o de recuperar la forma original, como un resorte o un elástico. En cambio, en la ciencia del desarrollo humano (particularmente en la infancia), la resiliencia tiene amplios y diversos significados, incluyendo la recuperación de experiencias traumáticas, la superación de la adversidad para tener éxito en la vida y la resistencia al estrés para enfrentar adecuadamente las distintas tareas de la vida. (1,2), Esencialmente, la resiliencia se refiere a modelos de adaptación positiva o de desarrollo manifestados en el contexto de experiencias adversas.

En el tiempo
Durante miles de años la gente se ha fascinado con historias de resiliencia, desde los cuentos muy antiguos de personas que triunfan en medio de la adversidad, el estudio científico de la resiliencia sólo comenzó en las décadas de 1960 y 1970. (2,3,4). Sin embargo, se han producido grandes avances en las primeras cuatro décadas de investigación y está claro que la infancia temprana es una etapa crucial de la vida para comprender y fomentar la resiliencia. (2)

Hemos hablado en post anteriores que en la primera infancia se establecen las bases de la competencia y emergen muchos de los sistemas protectivos más relevantes del desarrollo humano. Algunos niños logran resiliencia a través de procesos naturales (usualmente en las sociedades y contextos menos mercantilizados y dominados), mientras que otros necesitan ayuda externa (sociedades mercantilizadas). En los primero años de vida, la cercanía y el contacto frecuente son prometedores para prevenir y reducir riesgos, aumentar recursos, fomentar las competencias y construir cimientos sólidos para el desarrollo posterior. (4)

Ante esto nace la pregunta: ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a prosperar a pesar de lo comunes que son las experiencias adversas?
Y la respuesta ante ello es tan sencilla que hasta cuesta creer para practicar: Porteando (exterogestación y crianza en brazos).

Los primeros días de vida
Está claro que lo que les sucede a nuestros hijos en sus primeros días (meses) es muy importante. El recurso del Centro de Harvard para el Desarrollo del Niño deja muy claro que los niños pequeños «experimentan su mundo como un entorno de relaciones, y estas relaciones afectan prácticamente a todos los aspectos de su desarrollo» (6)

Ser amado, valorado, cargado
Se ha vuelto muy obvio que aquellos niños que prosperan a pesar de sus adversidades tempranas tienen una cosa en común; al menos una relación estable, consistente, amorosa y confiable con un adulto (además de un grupo de apoyo, una Tribu). Así es como se desarrolla la «resistencia» a los eventos adversos de la vida en este contexto; Una certeza muy arraigada de que no importa lo que la vida te depare, eres amado, valorado, cargado, y que hay personas que se preocupan por lo que te sucede. Esto es lo que es una relación de apego segura; un fuerte apego a alguien que ha demostrado que, la mayoría de las veces, satisfará sus necesidades, lo nutrirá, lo amará y no lo decepcionará. Tener al menos una, e idealmente varias, de estas relaciones amorosas y de apoyo es lo que hará que una unidad familiar pase por los momentos más difíciles.

Nadie es perfecto
Lo que importa en la construcción de relaciones no es la perfección, sino la consistencia general. La teoría de «servir y devolver» del desarrollo del cerebro (7) nos ayuda a comprender cómo aprenden los niños; cuando un bebé hace algo (por ejemplo, sonríe, arrulla o llora) y un padre responde apropiadamente (le devuelve la sonrisa, arrulla o levanta al bebé y lo consuela), se forma una conexión neuronal. El bebé ha servido la pelota, el adulto la ha devuelto. El bebé vuelve a servir, y nuevamente vuelve la misma respuesta. El bebé aprende que sus acciones traen reacciones; y cuando la respuesta general es similar, la conexión se vuelve «pegajosa» y el bebé ha aprendido cómo interactuar con el mundo y hacer que las cosas sucedan de manera positiva. Se está desarrollando un marco para interpretar el mundo; ¿Es el mundo amable o duro? ¿Los cuidadores están presentes, son consistentes y responden la mayor parte del tiempo, o son en su mayoría inconsistentes, ausentes o perjudiciales?


Ruptura y reparación
A veces, cuando un bebé interactúa, y sirve un gesto, balbuceo, etc. las reacciones del adulto muchas veces no son las que se esperan o son inexistentes (por la separación de una carreola, o habitación conjunta)… A esto se le llama la teoría de «ruptura y reparación». Si las interacciones no regresan, es estresante para el bebé y este comienza a llorar e intenta alentar al adulto a que responda de la manera que espera. El bebé intentará interactuar nuevamente; y si ahora hay una respuesta apropiada, se repara una relación brevemente rota. No tenemos que ser perfectos, solo tenemos que ser lo suficientemente buenos, y muy a menudo, «lo suficientemente bueno» es en realidad menos de lo que creemos que debe ser. Esto debería brindar tranquilidad a quienes se preocupan por equivocarse en la crianza de los primeros días de sus crías. La preocupación e interés en trabajar en la construcción de una relación positiva y resiliencia es en sí misma indicativa de una situación amorosa y enriquecedora en general.

¿Cómo podemos construir resiliencia?
La construcción de un apego seguro comienza muy temprano. El cerebro de un bebé comienza a crecer y desarrollarse en el útero, y muchos profesionales de atención prenatal creen que la construcción de la salud mental de un niño de una manera positiva comienza antes del nacimiento, (aunque a nuestro sistema de salud le falta mucho por evolucionar en este sentido, cuidando a la futura madre y el reconocimiento temprano de posibles problemas con el suministro oportuno de apoyo.

Una vez que el bebé ha llegado (esperando que por vía vaginal y sin intervenciones), el mundo exterior comienza a tener un mayor impacto en el desarrollo físico y psicológico. Esta es una razón por la cual hay tanto interés de parte de científicos y educadores en el tema, respecto al contacto temprano de piel con piel y la «método canguro» para los bebés prematuros y exterogestación para los recién nacidos. 
Existe una gran cantidad de datos que muestran los enormes efectos positivos que este contacto temprano de piel a piel puede tener tanto en los bebés como en sus padres, (8) reduciendo la infección, la hipotermia, la enfermedad del tracto respiratorio inferior y la mortalidad general. En diversos estudios los bebés porteados (exterogestados) aumentaron de peso más rápido, fueron dados de alta antes y los marcadores de apego madre-bebé fueron más altos.
aumentaron de peso más rápido, fueron dados de alta antes y los marcadores de apego madre-bebé fueron más altos.

La injerencia del porteo
El papel del tacto suave para ayudar a los niños a sobrellevar el estrés
Ha habido mucha más investigación sobre la importancia del tacto suave para los bebés prematuros. La atención médica que estos bebés a menudo necesitan en la unidad de cuidados intensivos puede significar que experimentan menos estímulos táctiles suaves y procedimientos más dolorosos que otros bebés. Están surgiendo pruebas que sugieren que esta privación de tacto suave afecta la forma en que se desarrollan sus cerebros. (9)

Se cree que la sensación de tacto suave se transmite a través de fibras nerviosas llamadas c-aferentes, que llevan mensajes de los receptores de la piel al cerebro a través de una vía de movimiento más lento que los mensajes de dolor. Se cree que estas fibras c-aferentes están relacionadas con la respuesta al estrés. El cortisol es una de las principales hormonas involucradas en la experiencia del estrés (junto con la adrenalina) y se sabe que la exposición prolongada a altos niveles de cortisol es perjudicial para el cerebro en crecimiento (el estrés tóxico que hemos discutido anteriormente).

La investigación parece sugerir que la activación de las fibras c-aferentes (es decir, al tocarlas y acariciarlas) tiene un efecto en el ADN particular de las células humanas. Previene la «metilación» que, en efecto, apaga los receptores neuroquímicos de glucocorticoides a cortisol en el cerebro. Estos receptores están involucrados en la modulación del estrés; si están metilados, se apagan y no pueden responder a las inundaciones de cortisol liberadas durante el estrés, y el cortisol continúa circulando, causando daños. Si los receptores están activados / encendidos, el estrés es menor y los bebés están más relajados.

Claramente, el tacto suave afecta el cerebro de los bebés, su sentido de sí mismos y cómo crecen. El tacto suave importa; y sostener a los bebés y estar en contacto cercano con ellos proporciona este contacto suave amoroso frecuente y constante. (10)

El porteo
No cabe duda que el porteo nos permite ofrecerle a los bebés, un contacto cercano y amoroso, para que estos a su ves puedan fortalecer las relaciones futuras. Sostener, cargar, abrazar, interactuar, etc., todo construye el cerebro social y muestra a los niños que todo su entorno (sus cuidadores) le protegerán y daran seguridad. Aunque mantener un porteo prolongado practicarlo al menos 4 años, no es una tarea fácil; sin embargo, continuar con la práctica mientras se desarrolla el cerebro del bebé en la primera infancia les dará a ellos y a nosotros gratas recompensas que serán de utilidad hasta en la vida adulta en la sociedad donde se desenvuelvan. (11)


La Vida Moderna
El ritmo de la vida moderna y las expectativas o conceptos erróneos a menudo nos hacen tirar la toalla respecto a las sanas prácticas con nuestros bebés, haciéndonos adoptar medidas sustitutas costosas (en tiempo y dinero), para supuestamente favorecer el sano desarrollo de nuestros bebés; pero lo cierto que siempre será mucho mejor el porteo, el contacto, la cercanía, nuestra presencia en actos fisiológicos que pueden compartirse durante los paseos, idas al súper, al banco, en el transporte público, y porque no hasta en nuestros trabajos.  
¡Aquí es donde uno de nuestros cargadores puede favorecer ésa tarea, pero adquirirla depende de conciencia más que de dinero.

Insistiendo y resumiendo:
El porteo ayuda a construir relaciones de apego seguras y, por lo tanto, ayudar a desarrollar inteligencia emocional y “resiliencia».
Usando un fular o mochila Tribu obtendrás beneficios irrefutables como:
Conexión
Seguridad
Regulación emocional
Reducción de la respuesta al estrés
Reconectando después de un tiempo separado
Conversación alentadora
Pasar tiempo juntos
Construyendo autoestima interna
Mejor sueño
Círculo más amplio de cuidadores primarios
Transición hospital casa
(12)

Ellos nos sanan
Dejando de lado todo lo que les damos al portearlos -que no es poco- Nosotros también obtenemos beneficios por medio de ése contacto, cuando sus manitas nos acarician, nos sanan, cuando nos miran, nos dan aliento, y esto es por que su toque amoroso y receptivo también afecta la bioquímica del que lo portea y puede tener un efecto positivo en el bajo estado de ánimo que podamos tener. (13)
Nuestro trabajo es empoderar, acompañar, visitar, promover, formar redes de apoyo funcionales y facilitar a toda la familia herramientas en las que puedan -según cada estilo de vida- utilizar.

Búscanos, escríbenos, únete a los talleres, participa de nuestros eventos y cambiemos juntos. Apoyémonos mutuamente, desarrollémonos en grupo, aprendamos unos de los otros, creando sensaciones de control sobre nuestras vidas en lugar de impotencia y soledad.

Si ha llegado hasta aquí, felicidades, es un padre/madre o futuro padre/madre que gusta de empoderarse; por ello ruego que haga mención o comentario en el post, ya que es una forma de motivar e incentivar al escritor para seguir compartiendo.

Con amor este ensayo y las referencias bibliográficas:

(1). Masten AS, Best KM, Garmezy N. Resilience and development: Contributions from the study of children who overcome adversity. Development and Psychopathology 1990;2(4):425-444.

(2). Masten AS, Gewirtz AH. Vulnerability and resilience in early child development. In: McCartney K, Phillips DA, eds. Handbook of early childhood development. Malden, Mass: Blackwell Publishing. In press.)

(3). Luthar SS. Resilience in development: A synthesis of research across five decades. In: Cicchetti D, Cohen DJ, eds. Risk, disorder, and adaptation. New York, NY: John Wiley and Sons; 2006:739-795. Developmental psychopathology. 2nd ed; vol 3.

(4). Wright MO, Masten AS. Resilience processes in development: Fostering positive adaptation in the context of adversity. In: Goldstein S, Brooks RB, eds. Handbook of resilience in children. New York, NY: Kluwer Academic/Plenum Publishers; 2005:17-37.

(6). The National Scientific Council on the Developing Child, housed at the Center on the Developing Child at Harvard University, is a multidisciplinary collaboration designed to bring the science of early childhood and early brain development to bear on public decisionmaking. Established in 2003,)

(7). Masten AS, Burt KB, Coatsworth JD. Competence and psychopathology in development. Cicchetti D, Cohen DJ, eds. Risk, disorder, and
adaptation. New York, NY: John Wiley and Sons; 2006:696-738. Developmental psychopathology. 2nd ed; vol 3.

(8). Masten AS, Powell JL. A resilience framework for research, policy, and practice. In: Luthar SS, ed. Resilience and vulnerability: Adaptation
in the context of childhood adversities. New York, NY: Cambridge University Press; 2003:1-25.

(9). Weissberg RP, Kumpfer KL, Seligman MEP. Prevention that works for children and youth: An introduction. American Psychologist 2003;58 (6-
7): 425-432.

(10). Nathalie Maitre MD, PhD, del Nationwide Children’s Hospital en Columbus, Ohio.

(11). Feldman R, Rosenthal Z, Eldelman. Maternal-preterm skin-to-skin contact enhances child physiologic organization and cognitive control across the first 10 years of life. Biol Psychiatry. 2014: 75(1):56-64.

(12). Anisfeld E, Casper V, Nozyce M, Cunningham N. Does infant carrying promote attachment? An experimental study of the effects of increased physical contact on the development of attachment. Child Dev. 1990; 61(5): 1617–27.

(13). Bigelow A, Power M, MacLellan-Peters J, et all. Effect of Mother/Infant Skin-to-Skin Contact on Postpartum Depressive Symptoms and Maternal Physiological Stress. J Obstet Gynecol Neonatal Nurs. 2012; 41(4):580.


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